Cómo evitar las relaciones conflictivas

“Todos estamos interrelacionados”, preconiza el filósofo indio Satish Kumar. Con simplicidad y convicción, esta forma de pensar nos invita a reflexionar sobre las consecuencias de nuestra sociedad individualista. Con el objetivo de evitar las relaciones conflictivas, nos abre la puerta a vivir “con” los demás, y no “en contra”.

Personalidad fuera de lo común, el filósofo indio Satish Kumar defiende la idea de un mundo interdependiente construido sobre la interacción entre los seres. Su creencia “tú eres, por tanto, yo soy” causa un revuelo en nuestras convicciones individualistas en beneficio de un manifiesto de interdependencia de los unos con los otros. ¡Seguro que estaremos tentados de defendernos ante la idea de formar parte de este grupo de individuos egoístas! Sin embargo, basta con observarse en el metro, en medio de una huelga, en una fiesta familiar o bien en una reunión profesional para tener que reconocer que nosotros también tenemos la necesidad de volver a aprender a vivir con los demás.
En su opinión, ¿cuáles son las raíces del individualismo en nuestra sociedad occidental? ¿Debemos echarle la culpa al pensamiento dualista heredado de Descartes?

Centrado en el yo y separando el cuerpo del espíritu, el dualismo cartesiano constituye uno de los paradigmas del pensamiento occidental. Esta visión da a los hombres la ilusión de existir independientemente de los demás. Partiendo de la convicción de que en cada uno de nosotros existe un yo autónomo y distinto, lo anima a actuar de forma aislada sin preocuparse de los demás. Esta separación induce un profundo sentimiento de soledad y un modo de vida basado en el individualismo y los intereses personales.

AMISTADES TÓXICAS

En este sentido, el pensamiento cartesiano crea un clima de oposición permanente. La vida se convierte en un campo de batalla donde cada uno aprende a espabilarse solo. Nuestras vidas están dominadas por la inseguridad y la desconfianza porque hemos perdido el sentimiento de pertenencia a una comunidad y ya no sabemos establecer verdaderas relaciones con los demás.

¿Qué quiere decir con “estamos interrelacionados” y no separados los unos de los otros?

Para los budistas, la vida es un fenómeno de emergencia codependiente. Con la salida del sol, las aves, al igual que los hombres, también se levantan. La tierra entera despierta. No somos seres aislados, sino que vivimos en el mundo, juntos. Solos no tenemos ninguna posibilidad de sobrevivir, nuestra existencia se hace posible gracias a la existencia de todas las demás criaturas. Esta red no se limita sólo a la especie humana: engloba a todas las formas de vida. Como tú, yo nací de una madre, me alimento de los frutos de la tierra, el sol me da calor y encuentro la inspiración en maestros como Gandhi, o tú en un novelista leído por X personas. ¡En todo momento estamos compartiendo!

En la visión dualista, el otro aparece como un enemigo potencial, ya sea en el trabajo o al volante de un coche en un atasco. ¿Cómo se entra en esta relación particular?

Renunciando al miedo y a la desconfianza, que son las fuentes de nuestras profundas insatisfacciones racionales. Quizás podemos dejar de pensar por un momento que el otro está allí por su propio interés, que va obligatoriamente en contra del nuestro. Dejemos también de desear en todo momento que el otro sea más o menos diferente de cómo es. Si dejamos atrás nuestros miedos, entonces podemos adquirir confianza. Primero de todo debemos confiar, más ampliamente, en el proceso de la vida misma. Intentemos pensar de nuevo que el conjunto del mecanismo de la vida actúa en nuestro favor. ¡La vida es un proceso participativo! Al percibir el tejido de relación que sostiene toda forma de existencia podremos percibir todo el conjunto. Pero una persona sola en una isla leyendo un libro al sol no lo es.

Lo que significa…

Algunos maestros zen como Thich Nhat Hanh afirman que también estamos interrelacionados con esas hojas de papel. Proceden de un árbol que hunde sus raíces en la misma tierra que la nuestra y ofrece su follaje al mismo cielo. Este libro ha sido escrito y fabricado por otros seres humanos… ¡Todo está allí! Basta con observar en profundidad para comprender que formamos parte integrante de una comunidad humana y de la naturaleza. La toma de consciencia es la base del cambio.

¿Cuál podría ser nuestro primer paso a favor de una visión “interrelacionada” de la relación?

Sería necesario que, en cada una de nuestras acciones para con el otro, nos planteáramos la cuestión de si esta acción va a mejorar, o por el contrario, deteriorar la relación. Imagina que cada uno de nosotros lo hiciera, entonces la calidad de relación entre los seres se vería profundamente modificada. Por supuesto, no hay que esperar que la iniciativa venga del otro, ni exigir que el otro haga lo mismo para continuar con esta visión. Tú debes ser el cambio que quieres que se produzca.

C. Maillard

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